Igüeña · el libro de los nombres
Toponimia menor del municipio de Igüeña
Ivo García Álvarez
Esta web enseña los nombres sobre el mapa. El libro de Ivo explica por qué se llaman así, que es la parte que ningún dato del Catastro trae. Son 480 páginas recorriendo los parajes de los diez pueblos, uno a uno, con el nombre que les puso la gente que los trabajaba y la razón que hubo detrás. Si algo de lo que hay aquí te ha interesado, ese libro es el paso siguiente.
De qué va
Lo dice mejor su propia sinopsis.
«En este libro se ha intentado recoger, lo más exactamente posible, la ubicación de los distintos parajes de los pueblos del Municipio de Igüeña, con los nombres que les fueron aplicados por los vecinos que los utilizaban, junto con posibles explicaciones de las razones que motivaron ese nombre.» De la presentación del libro
Y no se queda ahí. Alrededor de los nombres reúne documentación histórica y etnografía: los Privilegios Reales de Colinas, testamentos de gente del valle, las respuestas del Catastro de Ensenada —las mismas que están transcritas en esta web— y cómo se cultivaba y se pastoreaba aquí antes, que es lo que explica la mitad de los topónimos. Un nombre no se entiende sin saber qué se hacía en ese prado.
Está hecho con el trabajo que esto exige: preguntando a los vecinos, uno por uno, mientras quedaba quien se acordara. Eso no se puede repetir dentro de veinte años. Por eso, más que un libro, es una recogida a tiempo.
Dónde conseguirlo
Aquí no se vende nada ni se gana nada con esto: son los sitios donde está.
Se han hecho pocos ejemplares y en varios sitios aparece como «últimas unidades». Si lo quieres, no lo dejes para el año que viene.
Y no es lo único
Ivo lleva años detrás de cosas del municipio que no se pagan solas: las rutas de senderismo, la manera de señalarlas y contarlas, y lo que va saliendo. Esta web le debe más de lo que parece, porque cuando uno se pone a ordenar nombres descubre pronto que otro ya había hecho el trabajo duro: ir y preguntar.
Lo que hay en esta web y lo que hay en ese libro no compiten. Aquí puedes ver dónde cae cada paraje sobre la ortofoto, el vuelo de 1956 o el relieve del láser. Allí puedes leer de dónde le viene el nombre. Lo suyo es tener las dos cosas —y la de papel no se queda sin batería—.