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Catastro de Ensenada · 5 de mayo de 1753

Cómo se medía el valle antes de que hubiera mapas

Doscientos años antes del vuelo americano, siete vecinos de Igüeña se sentaron delante de un juez y le explicaron dónde acababa su término, cómo se medía la tierra y qué daba cada palmo de ella. No usaron ni una sola coordenada. Este es el mapa que dibujaron con palabras.

Archivo General de Simancas · Respuestas Generales, libro 379, folios 542r–565v

1. Los cuatro confines

El término no se define por su superficie, sino por con quién linda. Cuatro pueblos, uno por rumbo, y dos medidas de bulto: media legua de ancho, media de alto, dos leguas de vuelta. Nada más. Con eso bastaba para saber hasta dónde se pagaba el diezmo.

LUGAR DE IGÜEÑA término y dezmería media legua de oriente a poniente, media legua de mediodía a norte unos 2,8 × 2,8 km de lado a lado, media legua AL NORTE Colinas de los Montes «con thermino dezmario de el Lugar de Colina de los Montes» AL MEDIODÍA Boeza «al M. con termino y dezmario de el Lugar de Boeza» AL LEVANTE Tremor de Arriba «el thermino dezmario de el Lugar de Tremòr de arriva» AL PONIENTE Quintana de Fuseros «con el thermino de Quintana de Fuseros» «en circunferencia, dos leguas castellanas»: unos 11 km de vuelta
Los nombres son los del documento. Colina de los Montes es hoy Colinas del Campo de Martín Moro; Tremòr de arriva, Tremor de Arriba. Los cuatro siguen siendo vecinos de Igüeña, y los cuatro rumbos que les asigna el escribano son correctos.
Oriente. Norte. Mediodia. Poniente. «su figura la del margen»

El norte no estaba arriba

Al margen del folio 544r el escribano dibujó un óvalo con los cuatro rumbos, y lo dejó girado: el Oriente arriba, el Norte a la izquierda, el Mediodía a la derecha y el Poniente abajo.

No es un descuido. Durante siglos los mapas se orientaron hacia donde sale el sol — de ahí viene la palabra orientar—, y en 1753 esa costumbre todavía coleaba en el modo de imaginar el terreno.

2. La medida: el cuartal

A la pregunta novena responden algo desconcertante: que en Igüeña nunca se ha medido nada. La cabida de una tierra es «lo que dicen hombres prácticos e inteligentes que en ello tienen experiencia». Para poder sumar, el juez les hizo medir un cuartal con una cuerda, y de ahí sale la única cifra exacta de todo el documento.

1 cuartal 906 m² 36 varas · unos 30 m 36 varas «mil doscientas noventa y seis varas castellanas en quadro» DE LA VARA AL TÉRMINO 1 vara castellana 0,84 m el patrón del reino 1 cuartal (superficie) 36 × 36 varas = 906 m² la medida del país; once hacen una hectárea 1 legua castellana unos 5,6 km media legua mide el término de lado a lado 1 cuartal (capacidad) la cuarta parte de la fanega sirve para el grano y la linaza 1 carga cuatro fanegas la unidad del diezmo del centeno
Un cuartal son 906 metros cuadrados: once cuartales hacen una hectárea. Ojo, porque la palabra sirve para dos cosas distintas: el cuartal de superficie que ves aquí, y el cuartal de capacidad con que se mide el grano y la linaza. En el documento aparecen los dos, y hay que mirar el contexto para saber cuál es cuál.

3. Las siete especies de tierra

Toda la tierra del término cabe en siete clases, y cada clase se subdivide en buena, mediana e ínfima. La clasificación no es caprichosa: sigue el agua. Lo que la alcanza produce todos los años; lo que no, descansa uno de cada dos; y lo de arriba no produce nada — salvo pasto.

EL MONTE Dehesas, matorrales, peñascos y montes toda ínfima «no producen cosa alguna, y toda su utilidad se refunde entre los ganados de los vecinos de este pueblo» LA LADERA Tierras centenales B · M · Í de secano: «fructifican un año y descansan otro» Nogales y frutales B · M · Í cuatro pies por cuartal, «sin orden ni simetría» Prados de secano Í un solo pelo, o bien cada segundo año EL AGUA Huertos de hortaliza B · M · Í de regadío y de secano, «producen sin descanso» Linares de regadío B · M · Í «sin intermisión»: dan lino, linaza y nabos Prados de regadío B · M dos pelos los buenos, uno solo los medianos más alto, más seco, menos renta
Los prados de pasto, las dehesas y los matorrales son todos de ínfima calidad por definición: no rinden fruto que se pueda diezmar. Pero el documento añade una frase que vale por un tratado de derecho comunal: «toda su utilidad se refunde entre los ganados de los vecinos de este pueblo».

4. Lo que rendía cada cuartal

Y aquí está el porqué de tanta clasificación. Juntando lo que produce cada especie (pregunta 12) con lo que vale cada fruto (pregunta 14), sale la renta anual de un cuartal de cada clase. Un cuartal de linar junto al río valía casi ocho veces lo que el mismo cuartal de centenal en la ladera.

0 5 10 15 20 25 30 35 reales de vellón al año, por cuartal Linar de regadío buena: 34 reales al año — 2 cuartales de linaza (16 r) + 8 mañas de lino (16 r) + 2 cestos de nabos (2 r) buena 34 r Prado regadío, dos pelos: 24 reales al año — 1 carro de hierba × 24 r regadío, dos pelos 24 r regadío, un pelo: 16 reales al año — dos tercios de carro × 24 r regadío, un pelo 16 r secano: 6 reales al año — un cuarto de carro × 24 r secano 6 r Frutales buena: 24 reales al año — 12 arrobas de fruta × 2 r buena 24 r mediana: 16 reales al año — 8 arrobas × 2 r mediana 16 r ínfima: 12 reales al año — 6 arrobas × 2 r ínfima 12 r Huerto de hortaliza buena: 22 reales al año — el documento da el producto directamente buena 22 r mediana: 17 reales al año — el documento da el producto directamente mediana 17 r ínfima: 12 reales al año — el documento da el producto directamente ínfima 12 r Nogales buena: 18 reales al año — 12 cuartales de nuez × real y medio buena 18 r mediana: 12 reales al año — 8 cuartales × real y medio mediana 12 r ínfima: 9 reales al año — 6 cuartales × real y medio ínfima 9 r Centenal de secano buena: 9 reales al año — 6 cuartales de centeno × 3 r, repartidos en dos años buena 9 r mediana: 6 reales al año — 4 cuartales × 3 r, repartidos en dos años mediana 6 r ínfima: 4,5 reales al año — 3 cuartales × 3 r, repartidos en dos años ínfima 4,5 r Monte, dehesa, matorral y peñasco toda calidad: 0 reales al año — «no producen cosa alguna»; su aprovechamiento va al ganado del común toda calidad 0 r
Cifras deducidas del propio documento, no tomadas de él: multiplicando producción por precio. El centenal aparece a mitad porque «fructifica un año y descansa otro». Del linar solo figura la calidad buena, porque para las otras dos el documento da la cosecha en celemines y el precio en cuartales, y las dos unidades no casan sin suponer una equivalencia.

5. Los diez molinos

La respuesta diecisiete es un pequeño callejero del agua: diez molinos harineros, cada uno con el nombre que le daba la gente y con la familia a la que pertenecía. Ninguno es de un solo dueño — todos son «y consortes», en común. Y tres de esos nombres han sobrevivido: Armayor, Palombar y la Vega siguen figurando hoy en el Catastro como parajes de Igüeña.

el de Armayor — José Rodríguez el Mozo y consortes 1 el de Armayor José Rodríguez el Mozo y consortes el del Palomar — Catalina López y consortes 2 el del Palomar Catalina López y consortes el de la Huerta — Tomás Ramos y consortes 3 el de la Huerta Tomás Ramos y consortes el Molino Nuevo — José Rodríguez el mayor en días 4 el Molino Nuevo José Rodríguez el mayor en días el Molinón — don Francisco Panizo, presbítero, y consortes 5 el Molinón don Francisco Panizo, presbítero, y consortes el de Juan García — Juan García y consortes 6 el de Juan García Juan García y consortes el de la Vega de Lengua — Francisco González y consortes 7 el de la Vega de Lengua Francisco González y consortes el del Entradgo — Francisco Ramos y consortes 8 el del Entradgo Francisco Ramos y consortes el de la Vieja — Pedro Álvarez y consortes 9 el de la Vieja Pedro Álvarez y consortes el de la Herañera de Abajo — Francisco Pardo y consortes 10 el de la Herañera de Abajo Francisco Pardo y consortes Cada uno «de una rueda»; a todos les regularon el mismo producto anual: dieciséis reales de vellón.
El orden es el del documento, no su posición real en el río: en 1753 nadie los situó sobre un plano. De los diez, tres nombres siguen vivos en la toponimia de hoy: Armayor y Palombar son parajes de Igüeña, y la Vega también. Los otros siete se han perdido.

6. El pueblo detrás de los números

Lo que las cuarenta respuestas dibujan, al final, es un retrato de Igüeña en 1753.

Lo que habíaCuántoDónde lo dice
Vecinos y habitantes90, incluidas 30 viudas y mozas solteraspreg. 21
Casas habitables217preg. 22
Pajares y corrales98preg. 22
Solares de casas arruinadas14preg. 22
Molinos harineros10, de una rueda cada unopreg. 17
Pies de colmenas200, repartidos entre 20 dueñospreg. 19
Jornaleros72preg. 35
Artesanosun herrero y dos sastrespreg. 33
Clérigos2preg. 38
Tabernas1preg. 29
Tejedores de lienzo para venderunas 70 personas, muchas de ellas mujerespreg. 32
Pobres de solemnidadninguno, «aunque algunos lo pasan con bastante estrechez»preg. 36

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