Cómo se medía el término de Tremor de Arriba antes de que hubiera mapas
Doscientos años antes del vuelo americano, unos vecinos de Tremor de Arriba se sentaron delante de un juez y le explicaron dónde acababa su término, cómo se medía la tierra y qué daba cada palmo de ella. No usaron ni una sola coordenada. Este es el mapa que dibujaron con palabras.
Archivo General de Simancas · Respuestas Generales, libro 380, folios 90r–119v
1. Los confines
El término no se define por su superficie, sino por
con quién linda. Un pueblo por rumbo, y dos medidas de bulto. Con eso bastaba
para saber hasta dónde se pagaba el diezmo.
Los nombres son los del documento, con su grafía. El escribano dejó dibujada al margen la figura del término. Los rumbos son los que él asigna.
2. La medida de la tierra
A la pregunta novena responden algo desconcertante: que aquí nunca se ha medido nada con estadal, pasos ni varas. La tierra se cuenta por sembradura — lo que se siembra con un cuartal de simiente—, de modo que un cuartal de tierra buena ocupa menos terreno que uno de tierra ínfima, porque a la buena se le echa más semilla.
El cuadrado del dibujo es una convención: el documento niega expresamente que cuartal tenga superficie fija. Lo que sí es firme es la cadena de capacidades de la derecha, que el propio escribano enumera.
3. Las clases de tierra
Toda la tierra del término cabe en 6 clases, y las
principales se subdividen en buena, mediana e ínfima. La clasificación sigue el agua:
lo que la alcanza produce todos los años; lo que no, descansa uno de cada dos; y lo de
arriba no produce nada — salvo pasto.
Las clases y sus calidades son las del documento. El reparto en tres
alturas —el agua, la ladera y el monte— es nuestro: el escribano
las enumera seguidas, sin agruparlas.
4. Lo que rendía cada cuartal
Y aquí está el porqué de tanta clasificación. Juntando lo que
produce cada especie (pregunta 12) con lo que vale cada fruto (pregunta 14), sale la
renta anual de cada clase de tierra.
Cifras deducidas del propio documento, no tomadas de él:
multiplicando producción por precio. El centenal aparece a mitad porque «fructifica
un año y descansa otro». Donde el documento da la cosecha y el precio en unidades
que no casan, la barra falta.
5. Los molinos
La respuesta diecisiete es un pequeño callejero del agua:
11 molinos harineros, 3 de ellos arruinados, cada uno con el nombre que le daba la gente y con la
familia a la que pertenecía.
El orden es el del documento, no su posición real en el río: en 1753 nadie
los situó sobre un plano. Los nombres de molino son, muchas veces, nombres de paraje
que todavía se pueden buscar en el catastro de hoy.
6. El pueblo detrás de los números
Lo que las cuarenta respuestas dibujan, al final, es un retrato de
Tremor de Arriba en 1752.
Lo que había
Cuánto
Dónde lo dice
Vecinos
53, incluidas las viudas
preg. 21
Casas habitables
52
preg. 22
Pajares
18
preg. 22
Molinos harineros
8, corrientes, y 3 arruinados
preg. 17
Pies de colmenas
85, entre 7 dueños
preg. 19
Jornaleros
6
preg. 35
Artesanos
1 herrero
preg. 33
Tejedores de lienzo
1 personas, 20 varas al año
preg. 32
Clérigos
3
preg. 38
Tabernas
1
preg. 29
Pobres de solemnidad
4
preg. 36
Cuartal de centeno
3 reales
preg. 14
Carro de hierba
14 reales
preg. 14
Jornal de un día
3 reales
preg. 35
Alcabalas
696 reales al año
preg. 28
Diezmo del centeno
50 cargas al año
preg. 16
Detalles que conviene saber
En el pago de Jancales, junto a la Puente de San Juan, hay un batán de dos mazos de Andrés Rodríguez, vecino del lugar, para abatanar pardos caseros: anda cuatro meses al año y le regulan 240 reales de vellón de ganancia.
El común paga cada año 52 reales y 24 maravedís al convento de religiosas de Santi Espíritu de Astorga, rédito al tres por ciento de un censo redimible de 1.757 reales que, según oyeron a sus causantes, se tomó «para litigar un pleito», con los montes y dehesas comunes hipotecados en garantía.
Tremor tiene una agricultura de rozas: las tierras centenales llamadas rozos, situadas en los montes, producen un año y descansan seis para criar leña y maleza, que después se roza y se quema, porque solo con esas cenizas dan fruto.
El término linda al norte con el concejo de Posada de Omaña, ya al otro lado de la divisoria, mientras al levante, mediodía y poniente confina con Espina, Pobladura de las Regueras, Igüeña y Rodrigatos.
Los siete dueños de colmenas que enumera la respuesta 19 suman 79 vasos, pero el documento afirma que «todas componen los dichos ochenta y cinco vasos»: faltan seis por asignar.
El jornal del campo se declara en tres reales diarios con comida y bebida, y a renglón seguido se explica que en verano se pagan dos reales y en invierno uno, cifras que no suman lo declarado.